carta a Palmerolo 5 de agosto

Peregrinación, 5 de Agosto de 2009.

Palmerolo Paisano borrico:

Como te decía ayer, las piedras hablarán ante la necedad de los golpistas, estos turcos a quienes se les ha olvidado aquel verso del Corán que dice: “El peso de una pluma de paz es mejor que el peso del hierro de la victoria”. Las peregrinaciones de la paz de este pueblo será una cuenta nueva que en los Salmos Populares y en la consignas de protesta se registraran como gritos vestidos de la luz de los que aman la verdad y no aceptan la mentira.

Esta es la peregrinación de la Soberanía Popular. Así esta cuenta se suma a lo que Mahatma Gandhi, Martin Luther King y el Maestro de Nazaret, añadieron a la historia del mundo. Palmerolo, un pueblo indignado, es invencible.

Este pueblo valiente ha tenido la fortaleza de no caer en la trampa de la violencia. Se ha presentado desnudo, desarmado, definitivo y pacífico a reclamar el pabellón de la dignidad. Hoy peregrina para responsabilizarse por la verdad, la paz y el decoro.

Cuando se ha perdido la Soberanía, hay que recurrir a la dignidad. Esa es la posición de la desobediencia civil del pueblo ante el golpe de estado.

Las instituciones golpistas lo reprimen, para imponerse. Ese es su signo de golpismo. Golpean viendo que han perdido su legitimidad. Esa es la pugna que está planteada en el ámbito nacional: La legitimidad de un sólo gobierno. El que ha sido electo por voto directo del pueblo, no impuesto por las armas, la mentira, la represión y el soslayo a la sensatez de la ley.

Palmerolo: lo que es, es; nunca lo que es derecho se puede exhibir de revés.

Es así como ha dado inicio esta gran peregrinación que es una etapa innovadora de la resistencia. Es la peregrinación de la solidaridad de frente a la arbitrariedad, del reclamo ante la carga del exabrupto. Peregrinación del reclamo de la Soberanía. Hoy se escribe de abajo, hacia arriba, para que lo de arriba, tenga sustancia.

La solidaridad clama justicia y reúne a los que peregrinan en paz, en pos de lo que les ha sido arrebato, y les ha venido siendo inculcado por años. Solidaridad es lo que nos une y dignidad lo que nos impulsa. Hoy surgirán palabras de rico contenido, Palmerolo.

Esta peregrinación, será una lenta marcha, de cuidadoso paso, haciendo hito y en cada hito, una pregunta: ¿Dónde está la Soberanía? ¿La Soberanía de la Libertad y de la Verdad? ¿La Soberanía de la Seguridad y el Derecho a La vida? ¿La Soberanía de la Equidad y de la distribución de la riqueza? ¿La Soberanía Alimentaria? ¿La Soberanía de la Educación y de la Identidad con sentido de ser, de pertenencia y búsqueda? ¿La Soberanía del respeto y cuido de la Biodiversidad? ¿La Soberanía de los Derechos Humanos? ¿La Soberanía de Género ¿ ¿La Soberanía del Bien Común? ¿La Soberanía de la Civilidad? ¡La Soberanía de la Paz con patrimonio para todos y no privilegios de unos pocos por la fuerza, la imposición y la trampa?

Palmerolo, el pueblo peregrina. El tiempo es nuestro. No está en venta ni él ni la toma de conciencia de una masa diversa y unida en un mismo propósito: la restitución de los valores de la Soberanía de la Patria.

La peregrinación superará lo que el golpe ha dejado al desnudo: la carencia de democracia y la necesidad exultación de sus derechos de parte de un pueblo que sufre el latrocinio en los contratos de la empresa privada con el estado; la incautación de las franquicias comerciales por intereses golpistas; la defraudación de los intereses y derechos más mínimos de la población cuando recurre a los servicios del estado y de las empresas que se caracterizan por la voracidad y la estafa.

Hay trocar en Soberanía de dignidad las carencias evidentes en los altos índices de pobreza extrema, en la criminalidad y el armamentismo asfixiante, en la violencia y en el descaro de los que administran la riqueza, negando el bien común y la equidad.

La Soberanía ha sido medida y pesada y salió falta. Este golpe de estado la ha puesto al desnudo en medio de la calle.

Palmerolo, regocijémonos, podremos ser casi insignificantes, pero pertenecemos a un pueblo pacífico, que ya está harto de las injusticias y dice ¡basta ya! Y lo más grande: ni la fuerza de las armas, ni la mentira de los medios, ni el cinismo de las instituciones del estado que desnaturalizaron su origen democrático, lo han arredrado. Salvajemente lo han golpeado, perseguido, encarcelado, desaparecido, pasado por cuchillo y torturas. Reprimido, caído, pero no vencido, porque cada vez, se levanta con mayor ímpetu.

No ha cedido y se ha mantenido en una lucha pacífica ejemplar, de estima y bien. Protesta rica en arte, literatura, unidad y formas de resistencia. Palmerolo, vamos haciendo camino al andar. El pueblo en protesta, es la Soberanía.

Hasta mañana, con el canto de los pájaros y el júbilo de la luz.

Candelario Reyes García Tu amigo poeta.

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